miércoles, 29 de julio de 2009

LOS PERROS VAN AL CIELO ¡Y TU! ¿DONDE IRÁS?

Probablemente a una caverna húmeda, sombría, fría, solitaria, oscura como una noche de luna nueva. Negra como el alquitrán. Donde solo y únicamente tengas por compañía, seres reptantes viscosos, peludos, que cuando rocen tu piel sientas un escalofrío punzante, que haga que tu cuerpo se quede petrificado, y que tu podrida mente tenga tanto terror que no puedas controlar que te baile la cabeza y sientas que de un momento a otro, vaya a estallar en mil pedazos. Yo te maldigo por siempre, maltratador, ser inmundo sin sentimientos. Si matas a un ser indefenso, simplemente por que si, desearás no haber nacido, momentos antes de que te llegue la más horrible y terrorífica muerte que se pueda tener.
15/02/09

domingo, 26 de julio de 2009

El Plan de la Loba

Había una vez una joven lobezna, sola, errante en un terreno árido seco por el sol.
Vagaba sin rumbo fijo, sin saber donde ir o que camino tomar en medio de aquel desierto.

Un día apareció por allí una joven madre loba, la seguían decenas de lobeznos de todos los tamaños sexos y edades.
La madre loba se acercó a ella, y con muchísima dulzura le dijo ¿Te has perdido, no encuentras el camino, estás solita? La joven lobezna le asintió con la cabeza, después le preguntó ¿Son todos ellos tus hijos? La madre loba le respondió, no son mis hijos pero yo soy su "madre"
La lobezna entonces le dijo, ¿puedes ser también la mía? ¡Claro! le respondió "llevándose la mano al corazón", aquí hay sitio para todos.

Continuaron el viaje, y a la cola de los demás iba la joven lobezna. Por allá donde pasaba la joven madre loba, salían a recibirla, a aplaudirla.
Todos los lobos de la comarca la conocían, la respetaban y la querían por lo mucho que hacia por todos ellos, especialmente por los más necesitados.

Mientras la seguía, la joven lobezna pensaba (cuando sea mayor), quiero ser tan popular como ella, quiero el mismo reconocimiento, el mismo respeto, y el mismo cariño que le tienen a ella.

Pasaba el tiempo y la joven lobezna luchaba por conseguir ser como su madre adoptiva, pero nunca se sentía lo suficientemente recompensada. No llegaba a ser valorada como la madre loba. Esto empezó a roerle por dentro poco a poco, (pensaba) “tal vez cuando se jubile” pero iba pasando el tiempo y la madre loba seguía allí.

La lobezna se sentía infeliz, poco valorada. De vez en cuando se acercaba a otros jóvenes lobos y lobas y cuchicheaba ¡Fíjate! Con todo lo que he hecho y como si nada, por mucho que haga los méritos son para los demás, ¡Si no fuese por mí! ¿Que habría sido de esta manada?
Así día tras día, mes tras mes, año tras año.
Cada vez se sentía más frustrada por que nunca llegaba a obtener el mismo reconocimiento que su madre loba.

Poco a poco su avidez de mandato, de poder, de admiración, empezaron a crearle, primero celos, después envidias y más tarde odio, hacia  la que la acogió en su seno y le enseño a caminar por la vida. Poco a poco fue urdiendo un plan, (pensaba) le haré la vida imposible para que tenga que marcharse.
Pero pasaba el tiempo y la madre loba no se movía de allí. De vez en cuando se acercaba a algún lobo amigo o vecino y le decía, "no lo estoy pasando muy bien" pero tengo que aguantar por mis pequeños.

Cada día que pasaba, la ya adulta lobezna, se enfurecía más y más pues no lograba sus objetivos. Y muy astutamente empezó a urdir un plan (reclutaría a jóvenes lobeznos) acercándose a ellos con promesas y artimañas.
Entre ellos se sentiría la jefa de la manada, entre ellos tendría autoridad prestigio mandato, entre ellos seria la que hiciera y deshiciera, entre ellos (seria la líder)

Les prometió en un futuro: poder autoridad, bienestar y reconocimiento público si se unían a su causa. Y así fue consiguiendo su propósito.
Estos jóvenes lobeznos eran, tan inexpertos, tan inocentes "tan faltos de personalidad" que rápidamente cayeron en sus redes convirtiéndose en (El clan de la loba).

En ese momento empezó el verdadero y astuto plan de la lobezna, una guerra sin tregua, una lucha encarnizada, ¡Todos contra una!

La madre loba a pesar de que era fuerte, llevaba mucho tiempo aguantando las acometidas del clan.  Y poco a poco fue debilitándose, desilusionándose, debido al sufrimiento de ser presa de sus propios hijos.
La madre loba tenía la mirada triste y el corazón roto, (presentía lo que iba a suceder)
¡No estaba triste por que se acercaba su final! Estaba triste por que aquellos a los que ella tanto amó, ahora le querían quitar la vida.
¡No estaba triste por el dolor que le causarían a ella! Estaba triste por el dolor que les causarían a sus pequeños privándoles de su presencia.

Dándose cuenta la joven loba y su clan de la debilidad de la madre loba, acordaron un día para acorralarla, y terminar al fin con ella.

Y así llegó ese día.

Lentamente y con astucia la fueron acorralando, hasta que uno de ellos se abalanzó sobre ella y la tumbó. ¡A un aullido de la madre loba! Se abalanzaron todos sobre ella, y a zarpazos y dentelladas fueron haciéndose con ella.
Cuando prácticamente no le quedaba vida, se separaron. Estaba inerte, moribunda.

¡Entonces, la joven loba salto sobre ella y la miró retante!

La madre loba clavó sus vidriados ojos sobre ella (su última mirada) que la joven loba no pudo mantener. Y furiosa, llena de rabia ¡De un zarpazo le arrancó el corazón a su madre! Y lo alzó llena de júbilo "ante su clan".

¿Moraleja? Ponla tu,antes de que venga la pendeja